Yo feliz caminaba en la carrera de la vida que sin sentir nos lleva a la meta.
Tan solo el recordarlo me produce entre dolores de cabeza sensaciones intensas de tristeza.
Yo quería a mi padre, le ......¡ no encuentro palabras en el caudal inmenso del idioma, de la palabras llanas que desbordan nuestra lengua castellana.
No era padre tan solo, era amigo y hermano -todo era- y en casa también era todo -cualquiera que lo conociera lo diría- con una existencia plena y verdadera.
Y de pronto la dicha se esfumaba..., la muerte para si le arrebato de nuestro lado.
Yo no quiero que muera -suspiraba de miedo con terror- mientras el, en silencio sin quejas de este mundo se alejó.
Al verle frio y yerto de sufrimiento casi no sentía, no respiraba, ensimismada no pensaba, y mirando a mi padre muerto pasaba yo aquel día las horas mas amargas de mi vida.
Y ya no puedo llorar, llorar no puedo, mas me suben de pena y de dolor a la garganta congojas de amargura y desconsuelo por AQUEL MI PADRE, AMIGO, HERMANO, que me falta.
No hallo fiel consuelo a mi desgracia, para siempre estará en sueño eterno ya sumido.
Y en este mundo cruel, injusto, yo tan solo espero vivir, salir, de este penoso infierno que me angustia día tras día.
(Conchita a la muerte de su padre, marzo de 1960)
No hay comentarios:
Publicar un comentario