martes, 20 de junio de 2017

VEJEZ







Ahora en el colmo de la hipocresia a la vejez la llaman "la tercera edad" y no deja de ser un sarcasmo semejante apelativo cuando ves el estado tan lamentoso de algunos ancianos.

Esta sociedad semi-primer mundo hace oidos y ojos ciegos al grave problema sanitario social creado por el innumerable número de ancianos que se va alcanzando.

Pero que importa pues prolongarles la vida supone una fuente de ingresos segura e inagotable, puestos de trabajo para personas llegados de otras latitudes ávidos de poder trabajar en estos paises llamados del primer mundo, que abandona a sus mayores para que los cuiden otros, hacinados en eso que llaman "residencias para la tercera edad" y a los que tienen acceso ancianos "adinerados" u otros con ayudas de las comunidades autonomas de este país llamado,  España.

Para el que nunca ha visitado una residencia/asilo la impresión es muy fuerte pues ve justo lo que se tapa bajo una capa de amable e interesada condescendencia.
Son "las gallinas de los huevos de oro" que dejan sus patrimonios en las manos del negocio geriátrico.


Si no tienes pasta, no hay residencia, te quedas en casa en soledad y con suerte y paciencia obtienes "una ayuda a domicilio" despues de rellenar infinidad de papeles y obtener algún derecho de la "ley de dependencia" que cuesta mucho tiempo y trabajo obtener.

Mi madre muy a mi pesar, no podía cuidarla pues en casa eramos cinco, ingresó en una residencia hacia el año 1994, con una supuesta demencia que nunca acabé de entender, y despues de pasar por tres geriátricos finalmente falleció en el 2007.
Trece años que núnca merecieron la pena vivirlos, al menos para ella que así me lo confesaba cuando la veia, y finalmente cuando una vez muerta pude verla me dije a mi mismo "al fin descansas".

Mi padre, que se declaró incapaz de cuidarla, vivió solo muchos años y al final tambien sus pasos o su salud le condujeron a una residencia en la que vivió unos tres años.
Falleció con 97 años despues de llevar un largo periodo de liberación marital, pues era ella la que llevaba los pantalones y sujetaba con firmexs el mando de la televisión.
Los cuidados de ambos, privados, pulverizaron toda su fortuna que fue a parar al negocio de los geriatricos, siendo dos "gallinas de oro" que dejaron casi todo sus recursos en manos ajenas.

Entrar en ellos y visitar a mi madre era un suplicio afectivo para mi por ver sus condiciones de vida, teoricamente buenas pero infernales para un ser libre como ella, su propio deterioro y la compañía que le rodeaba.
Demencia, Azeimer, Parkinson, Diabetis, y todas las incapacidades imaginadas.


¿Tercera edad?, o mas bien decrepitud y vejez.
Lo estrepitoso del asunto es que presumimos "de la larga vida de nuestros mayores" siendo tras Japon donde mas se vive.
Lo que no se dice es ¿como se vive y donde se vive?.

Ayer que tras estar con mi esposa, en una residencia ya debido a su enfermedad, veia a los jovenes reir, pasarlo bien, observaba a los padres con sus pequeños disfrutar del día en el Mac o paseando por la Puerta del Sol o Calle Arenal, no podia evitar pensar en el posible final que les espera, igual que a mi mismo, y ajenos a ese posible destino dejaban pasar el tiempo, los días sin estimar como vale la libertar de poder andar, reir, ir al cine, tomarse una cerveza o salir de vacaciones.

Vivimos la vida sin sentir a veces que estamos bien y que podemos disfrutar de ella, sanos relativamente, libres de ir y venir, día tras día y que las residencias, hospitales o sitios parecidos "no existen" o resultan algo muy lejano.

Nada mas lejos de la realidad pues llegan a formar parte de nuestras mencionadas existencias mucho antes de lo que pensamos.


Nada que objetar en cuanto a la atención que mi esposa recibe, buena sin ninguna duda, y es cierto que el cuidador o cuidadores de alguien a quien la enfermedad o la vejez le alcanza queda "liberado" de atenderlo dia tras día.

En mi caso contento de verla bien de la atención que recibe, pero triste a la vez por no tenerla conmigo.
Aunque lo cierto es que infinidad de ancianos que no pueden pagar se marchitan dentro de sus casas sin que a la llamada sociedad actual le importe un bledo que eso suceda.


el gatufo


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