martes, 29 de noviembre de 2016

SUBLIMAR AL MUERTO








Estoy en contra de cualquier tipo de abuso ejercido contra seres humanos, especialmente contra niños, niñas, jovenes mujeres y en general todo lo que significa humillar, mutilar, u obligar a acciones que van contra la dignidad del ser humano.

No obstante si hay algo que no entiendo ni comparto es el enaltecimiento extremo de cualquier tipo de personaje, sea el que sea, una vez fallecido.

La muerte nos iguala a todos y el sentimiento o desamparo que nos da la pérdida de un ser próximo, un hijo, un padre, un hermano o un conyuge nos es común a cualquier persona con sentimientos y que sienta amor por el ser que ya no está entre nosotros.

Entiendo y comparto ese dolor, no comparto ni entiendo en absoluto el enaltecimiento desorbitado hacia alguien, sea quien sea, que ha ostentado mando, cargos, jefe de estado, heroe, actor, artista, o cualquier otra actividad realizada por la persona fallecida.

Siento dolor por quien me es próximo, familiar o amigo, y por nadie más. 
La parafernalia que se organiza por quien ya se fue y no existe me resulta absurda y jamas he participado o participaria en semejante evento.

Comprendo el respeto pero no comparto el endiosamiento de nadie y la movida que se organiza cuando un personaje público, en este caso un dictador absoluto que fallece de viejo, me resulta incomprensible, por no utilizar otro calificativo que resulte ofensivo.

Aquí en España cuando falleció el dictador Franco se organizó algo semejante a lo organizado en Cuba cuando Castro ha muerto de viejo.
Decenas de miles de ciudadanos desfilaron delante del cadaver, ridículo, absurdo, extremo, un disparate para mi forma de entender la vida y la muerte.
El evento similar a aquel se repite una y otra vez hasta hoy mísmo con lo sucedido en La Habana.

Caramba que nadie se queda en este mundo y dictador o no es simplemente un ser humano que deja de existir.
Cenizas, despojos, restos y finalmente ruecuerdos para quien lo amó o lo odió.

Nada más.

A mi entender todo el resto sobra y me resulta un auténtico festival lúgubre e innecesario.

Hace cientos de años se decía: "Nadie es mas que nadie en Castilla"
y sigo pensando lo mísmo.

Un ser humano y punto.





el gatufo

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