miércoles, 24 de agosto de 2016

ASILOS Y ANCIANOS (5)



Santuario de Fátima (Portugal)


En el llamado "mundo civilizado"  y esto es una ironia pues ¿que tiene el primer mundo de civilizado?, a parte de dinero y haber explotado durante cientos de años al tercer mundo de civilizado tiene poco o muy poco.
Sigamos, en el llamado primer mundo nada es mas triste y sordido que visitar un gran asilo de ancianos.

Yo lo llamaria un aparcamiento de ancianos que son cuidados y bien para que vivan y sigan pagando la mensualidad, ellos o sus hijos, o incluso con una subvención de la administración que casi nunca es completa.

Mi madre ya fallecida que le tocó pobre, estar en un asilo de estos "buenos" ya que mi padre pagaba una "pasta gansa" para que la cuidaran.
(pasta gansa = mucho dinero), decía con una gran sabiduria: Aquí te cuidan bien pues se trata de que vivas y sigas pagando.

Quien nunca lo haya visitado no sabe bien lo que hasta el momento se ha ahorrado. 
La visión es francamente deprimente y cuanto mas grande es el asilo o la residencia mucho peor.
La enfermedad, el deterioro, la decrepitud esta generalizado, es el rey del lugar, y no es lo peor.
No, ni mucho menos, a veces lo peor es el mal caracter, la amargura que se adueña de muchos de esos ancianos.
Vuelcan su mal humor, sus caprichos de niños envidiosos, el olvido de los suyos que no los visitan, su gran mal estar a diestro y siniestro.
Las personas, auxiliares hombres y mujeres, que trabajan allí tienen que estar casi inmunizadas ante arranques de mal humor, gritos, e incluso intentos de agresion.

Perdemos el sentido comun, la demencia senil hace presa en innumerables personas que cambian su caracter hacia lo peor.
A veces los peores son los hombres, y suelen tener un humor endiablado cuando la senilidad hace presa en ellos.

Facil de explicar en algunos de estos ancianos varones que a lo largo de sus años jóvenes tenian pocas prioridades.
La mayor, el sexo, su virilidad hasta el extremo de que muchos de ellos siendo adultos pensaban mas bien con su bragueta en lugar de su cabeza.
Otra de sus prioridades pudiera ser las conquistas del otro sexo, y una vez perdida la virilidad, desinteres hacia casi todo y sin aficiones ajenas al trabajo, futbol o sexo, su humor se agria hasta extremos inconcebibles.


Siempre es conveniente cultivar aficciones culturales ajenas por completo a nuestro cuerpo y afines a nuestra mente.
Lectura, música, ajedrez, o manualidades son reservas que una vez ancianos ayudan a sobrellevar las perdidas naturales de otras características físicas.

Ellas, las mujeres, suelen llevar mejor su deterioro o vejez, pero no todas claro está, las que nunca cultivaron el intelecto también lo pueden llevar mal, aunque no experimentan las perdidas afines al varón. 
Su climaterio sucedió hace muchos años, y siempre pueden tener muy buenos recuerdos de sus respetivas familias, hijos, padres o nietos, que les ayundan a vivir esa dificil situación.


Fatima  (Portugal)





el gatufo








 

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