sábado, 23 de abril de 2016

CASTELLANO E INGLES UN MUNDO








Toda mi vida he pensado que el idioma que mis padres hablaban, el que yo utilicé de niño, el que me fué enseñado por mis profesores fue y es "El Castellano" y así lo he denominado durante decenas de años que llevo viviendo.

No obstante por ser el idioma predominante en España, que no el único, y también el mas hablado en America  el Castellano comenzó a llamársele Español.

Por supuesto que es un idioma Español, hablado mayoritariamente en España y resto de paises Latinos e incluso en los Estados Unidos de America, por lo que llamar Español al Castellano podemos aceptar que es válido aunque no correcto.

Muestra de ello nos ha dado el último premio Cervantes en su discurso de agradecimiento por el premio recibido, y textualmente recojo parte del mismo en el que reconoce una y otra vez que el idioma en el que lloró, rió, habló y escribe es el Castellano.

El Castellano nacido en Castilla, de ahí su nombre, muy cerca del pueblo donde nació mi padre, y el como buen castellano lo hablaba a la perfección distinguiendo perfectamente la  "ll"  de la  "y" como tambien la "b" de la  "v" en su dicción.

Vaya ahí parte del discurso de este insigne representante de las 
letras Mejicanas y por añadidura de las Castellanas.


El discurso de aceptación del Cervantes de Fernando Del Paso fue un juego de memorialismo barroco y juguetón: 

"Me cuentan que no quería nacer y todavía hoy pienso a veces que no quería nacer. [...] Lloré un poco y ¡oh, maravilla! lloré en castellano: y es que desde hace 81 años y 22 días, cuando lloro, lloro en castellano, cuando me río, incluso a carcajadas, me río en castellano y cuando bostezo, toso y estornudo, bostezo, toso y estornudo en castellano. Eso no es todo: también hablo, leo y escribo en castellano".

Tengo en cuenta que hoy es el aniversario de la muerte de dos colosos de las lenguas Inglesa y Castellana: William Shakespeare y Miguel de Cervantes Saavedra, vaya por tanto mi rendido homenaje para ellos incluyendo un pasaje de su muy dilatada obra.

Romeo and Juliet



ACT I SCENE III A room in Capulet's house.
[Enter LADY CAPULET and Nurse]
LADY CAPULETNurse, where's my daughter? call her forth to me.
NurseNow, by my maidenhead, at twelve year old,

I bade her come. What, lamb! what, lady-bird!

God forbid! Where's this girl? What, Juliet!
[Enter JULIET]
JULIETHow now! who calls?
NurseYour mother.
JULIETMadam, I am here.

What is your will?
LADY CAPULETThis is the matter:--Nurse, give leave awhile,

We must talk in secret:--nurse, come back again;10

I have remember'd me, thou's hear our counsel.

Thou know'st my daughter's of a pretty age.
NurseFaith, I can tell her age unto an hour.
LADY CAPULETShe's not fourteen.
NurseI'll lay fourteen of my teeth,--

And yet, to my teeth be it spoken, I have but four--

She is not fourteen. How long is it now

To Lammas-tide?
LADY CAPULETA fortnight and odd days.
NurseEven or odd, of all days in the year,20

Come Lammas-eve at night shall she be fourteen.

Susan and she--God rest all Christian souls!--

Were of an age: well, Susan is with God;

She was too good for me: but, as I said,

 

 

 
Don Quijote de la Mancha

En un lugar de la Mancha2, de cuyo nombre no quiero acordarme3, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor4. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches5, duelos y quebrantos los sábados6, lantejas los viernes7, algún palomino de añadidura los domingos8, consumían las tres partes de su hacienda9. El resto della concluían sayo de velarte10, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo11, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino12. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera13. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años14. Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro15, gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de «Quijada», o «Quesada», que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben, aunque por conjeturas verisímilesII se deja entender que se llamaba «Quijana»III, 16. Pero esto importa poco a nuestro cuento: basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.
Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso —que eran los más del año—, se daba a leer libros de caballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza y aun la administración de su hacienda; y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto17, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías en queIV leer18, y, así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos

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No puedo por menos que recomendar encarecidamente la lectura y reflexión a que nos invitan ambos autores unirvesales.






el gatufo


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