viernes, 5 de febrero de 2016

RECORDAR Y MAS (segunda parte)







La época más trágica de la era moderna que España ha padecido es sin dudarlo la de los años cuarenta del siglo XX tras la Guerra Civil. Una recesión económica hizo estragos en un país dividido y maltrecho, donde, según las estadísticas, de una población de 26.000.000 de habitantes 300.000 habían tomado el camino del exilio, casi otro tanto abarrotaban las cárceles del gobierno franquista ganador de una cruenta guerra civil. 
El mismo año en que terminó en teoria dicha contienda se implantaron la cartillas de racionamiento necesarias para comprar cualquier tipo de alimento que hubiera en las tiendas de ultramarinos asi como para proveerse de astillas o carbón para encender la lumbre.

La catastrófica situación dietética y social se reflejó en la aparición de la tuberculosis  cuya única prevención entonces, ya que todavía no se conocía en el país la penicilina, era la de vivir en habitaciones higiénicas enormes llenas de camas  y comer nutritivamente procurando que fuera en abundancia.

El hambre y la convivencia forzada de gran número de personas en lugares insanos era el denominador común. 
En mi caso he llegado a conocer cuando era pequeño a familias enteras compuesta por padres y tres hermanos convivir en una habitación con una superficie que no superaba los 9 metros cuadrados y cuyo uso era de comedor, sala de estar y dormitorio, era algo corriente en las familias pobres, debiendo compartir los servicios de retrete, cocina y lavadero con otras familias que habitaban en el mismo edificio.

Emiliano vivia en el número cuatro de la calle Amalia, la casa nueva según escuchaba comentar a los otros niños, pero justo en el numero cinco convivian mas de veinte familias en pisos minúsculos donde ni tan siquiera tenian retrete.
Había cuatro pequeñas viviendas por cada piso del edificio que constaba de cuatro alturas mas los bajos, cinco familias por planta mas los habitantes del bajo.
En medio del inmueble existía un patio con una fuente comunitaria y una serie de galerias por las que se accedía a las distintas viviendas.
Cuartuchos sin luz o ventilación donde se hacinaban familias enteras. 
Lo llamabamos "el cinco" y las peleas o riñas que se originaban en el edificio eran sonadas hasta el punto de que alguna vez acudia la policia armada a poner orden.

Mi calle era un escaparate de irresponsable niñez que no era consciente de nada, feliz por tanto, junto a adultos atemorizados que vivian de sueldos pauperrimos e ilusiones rotas por la guerra y la miseria.

No puedo recordar una niñez feliz aunque si divertida. Cuando no conoces otra cosa que hambre a tu alrededor mezclada con mala ropa, carencia de la mínima comodidad y caras adustas por doquier llegas a pensar que el mundo es así y no entiendes a los adultos siempre malhumorados y con ganas de zurrarte a la mas mínima.

Los azotes en el trasero y bofetadas en la cara eran el pan nuestro de cada día a cualquier pequeña o gran travesura.
Cuanta mas represión mayor emoción en ser travieso y urdir juegos que cabreran a los infelices mayores.

Nos encantaba jugar a "llamar a las puertas" atando una a la otra mediante una cuerda bien sujeta a los tiradores. Se golpeaban las dos simultaneamente y echabamos a correr escondiendonos para ver los resultados.
Las risas o gritos acababan por delatarnos y correr a toda velocidad delante de las agraviadas mujeres que al final lograban abrir sus puertas. era lo mas divertido.

En verano se arrojaba petardos a traves de alguna ventana abierta en los bajos.
La explosión en un recinto reducido podía ser atronadora y siempre lo mejor era poner tierra por medio cuando los cabreados vecinos salian a castigarnos adecuadamente.

Quejas, peleas, mas quejas a los padres de los traviesos crios y crias era la norma común en la pequeña calle en la que viviamos mis hermanas y yo mísmo.

Otros juegos de crios resultaban mas inofensivos para nuestros padres, hartos de trabajar y de cuidar a una caterva de pequeños salvajes que se pasaban horas pululando por la calle si es que no tenian colegio.

Las niñas jugaban al truque tambien llamado rayuela y a la comba, cuando al igual que los chico jugaban juntos a "alza la maya" o el escondite, policias y ladrones, el tu la llevas, o el rescate.
Todos estos eran juegos de invierno pues con el frio que hacia convenia correr para entrar en calor.

En primavera o verano teniamos juegos mas sosegados, a las bolas, carreras de chapas, a los bonis o alfileres con cabezas de colores que se colocaban en los llamados acericos. 
Siempre se intercambiaban "cromos" o estampillas que vendian los quiosqueros en sobres cerrados a cinco o diez centimos de peseta.

Las películas del momento salian publicadas en forma de colección de cromos que los muchachos sin distinción de sexo coleccionaban e intercambiaban en sus corrillos.
Vendian los correspondientes albunes para ir pegándolos con textos explicativos de las distintas situaciones en las películas fuente de dichas colecciones.

Tambien había colecciones mas lujosas que resultaban muy caras de coleccionar, una de ellas que resultaba apasionante para todos era "Razas Humanas" pues con la imaginación se viajaba a lejanos lugares donde vivian los seres extraños, diferentes, que ilustraban la colección.
Los primeros comienzos de cromos eran en blanco y negro, Frankestein, Frankestein y el Hombre Lobo, La Momia, Ultimatun a la Tierra, y como es lógico colecciones de futbolistas famosos que los chicos atesoraban como bienes preciosos. 

Quien podía aburrirse con semejantes estimulos, cromos, chapas, peonzas, canicas, tabas, comba, escondite, calienta manos, y así infinidad de juegos y pasatiempos que hacian parecer minutos a las horas pasadas en mitad de la calle.

Aunque teniamos al final de la calle Amalia un lugar que llamabamos "explanada"  donde en medio de la nada, un descampado grande y seco, era un lugar ideal para que treinta o cuarenta chicos y chicas organizaran sus juegos sin molestar a nadie.

 
 

  
A veces en la explanada había títeres, malabaristas, e incluso la cabra que a toque de trompeta se subia en lo alto de una escalera y hacía equilibrios e incluso subida en una silla.  
Cualquier pequeño evento de esta ídole hacia las delicias de toda la chiquilleria incluidos sus padres que sentados en el santo suelo y con las piernas cruzadas mirabamos con la boca abierta.

En otras ocasiones y andando un poco mas no acercabamos al "basurero" situado a cielo abierto, y allí chicos y chicas rebuscabamos en las basura algún objeto que simplemente nos hiciera gracia o sorprendiera. Algún mueble roto para hacer una fogata ayudados de periodicos y los chicos cuando estabamos sin féminas sacabamos nuestra cosilla y orinábamos sobre la fogata para apagarla. 
En otras ocasiones haciamos competiciones para ver quien alcalzaba mas lejos con el chorro.

Cualquier cosa que resultara divertida o de auténticas travesuras era bien venida para los chiquillos que eramos entonces.
Había dos grupos muy bien diferenciados, los mayores con los que no nos juntabamos para nada y los de parecida edad que siempre teniamos algo secreto  prohibido que contar sobre el tema que fuera aunque normalmente los tiros iban hacia la mísma dirección, el mundo femenino y sus misterios. 
Como venian los niños, lo que hacian chico y chica, "mete saca" como deciamos entre nosotros y el gran misterio que pronto sería conocido es por donde salian los pequeños tras estar en la tripa de la madre, ademas del por que unas mujeres quedaban preñadas y otras no, cual era el proceso o el metodo que propiciaba semejante questión.
En realidad no sabiamos nada de nada, todo eran especulaciones secretas que tratabamos de desvelar sin preguntar absolutamente a quien pudiera informarnos, nuestros padres o educadores, eso nunca pues era un tema tabu. 
Jamás se hablaba de ello con nadie que fuera adulto ni por supuesto ningún padre informaba a sus hijos sobre semejantes cuestiones.

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Nunce supe, apesar de tener hermanas, de lo que hablaban las chicas entre ellas cuando tenian una edad similar a la nuestra, siete, ocho o nueve años, pues muy pronto eran retiradas de la algarabia callejera y quedaban recluidas ya en sus casas. Empezaban a ser señoritas que vestian de otra forma y ya no jugaban con los muchachos.
En los colegios la separación de los dos sexos era extrema y había muy pocos colegios con enseñanzas para ambos niños y niñas, siempre en clases separadas.
El mundo femenino a partir de los diez u once años era un absoluto misterio para nosotros los muchachos e incluso la mayoria de las veces absolutamente incomprensible.

En mi caso teniendo hermanas en casa todo resultaba mas facil, necesariamente la convivencia hacía que conociera facetas femeninas de las que otros chicos no sabian nada y por supuesto yo no decía ni palabra.
Nuestra relación de hermanos era perfecta y nuestros secretos eran guardados con absoluto celo para todo el mundo, los primeros para  nuestros padres que no eran conscientes de nuestro mundo de hermanos bien avenidos que seguian jugando juntos respetando eso si nuestro pudor y vida íntima.

Si nuestros padres se iban al cine y nos dejaban solos en casa para nosotros tres era una auténtica fiesta. Toda la casa para los tres hermanos, movernos por ella, registrar todos y cada uno de los bosillos en busca de algun dinero suelto sobre todo. Pero también había registros en las mesillas, cajones del escritorio, desfile de modelos en el que las chicas se ponian ropa y zapatos de mi madre, pitillos fumados con grandes toses, pelotillas de papel doblado proyectadas por tirachinas de goma sobre los que pasaban bajo o frente a nuestros balcones y risas, muchas risas y libertad absoluta hasta que se hacia noche cerrada. 
Cuando caia la noche comenzaba el miedo o el pavor de que alguien estuviera acechando bajo la cama, dentro del armario o entrara por alguna ventana.
Registrabamos minuciosamente la casa para comprobar que nadie pudiera estar dentro de ella con nosotros y ni aún así estabamos tranquilos con nuestra soledad nocturna.
En los cuarenta los apagones de luz eran muy frecuentes y si esto ocurria el paroxismo infantil de miedo llegaba a extremos de pura histeria.

Demasiadas historias contadas por nuestra abuela, cuentos de sacamantecas o incluso algunas películas de los cuarenta que exibian a La Momia, Frankestein o Nosferatu.  

En nuestra zona del barrio de Tetuan hasta los Cuatro Caminos había seis cines de barrio, de sesión continua, empezaban a las cuatro y repetian seguidas las dos películas que pusieran al menos dos o tres veces, dependia de lo largas que fueran y cuando echaban el cierre.
Solía ser a las doce y media o una de la madrugada, es decir ocho o nueve horas seguidas, con breves descansos, de cine y algo que llamaban NODO que era un compendio de noticias todas favorables al Regimen.
Que si Franco inagura esto o aquello, solían ser pantanos, que si el Real Madrid ha ganado tal o cual partido, o si tal personalidad o artista de cine ha llegado al aeropuerto de Barajas.

Fué muy sonada la llegada a Madrid de Eva Perón en junio de 1947 cuando todas las puertas le estaban cerradas a España.
Vino con gran revuelo y propaganda pues se firmaban acuerdos de colaboración para ambos paises, España estaba aislada, y así mismo Argentina aporto trigo de la mano generosa de la visitante que fue recorriendo las ciudades y pueblos de un pais pauperrimo feliz de recibir tan inusitada y generosa visita.
Aclamada y vitoreada la lider argentina paseo su palmito y elegancia a lo largo y ancho de España haciendo muestras de una generosa ayuda mediante el envio de barcos cargados con granos de trigo tan necesario para hacer pan. 
    


Los españoles de entonces sumidos en la triste postguerra y sin ayudas de ninguna ídole, nos dejarian fuera del plan Marshal  que se creo para ayudar a la recuperación de paises de Europa Occidental devastados tras la segunda guerra mundial, se mostraron sumamente agradecidos por la visita de semejante embajadora.

El Plan Marshall —oficialmente llamado European Recovery Program, ERP— fue una iniciativa de Estados Unidos para ayudar a Europa Occidental, en la que los estadounidenses dieron ayudas económicas por valor de unos 13 000 millones de dólares de la época para la reconstrucción de aquellos países de Europa devastados tras la Segunda Guerra Mundial. El plan estuvo en funcionamiento durante cuatro años desde abril de 1948. Los objetivos de Estados Unidos eran reconstruir aquellas zonas destruidas por la guerra, eliminar barreras al comercio, modernizar la industria europea y hacer próspero de nuevo al continente; todos estos objetivos estaban destinados a evitar la propagación del comunismo, que tenía una gran y creciente influencia en la Europa de posguerra.1 El Plan Marshall requirió de una disminución de las barreras interestatales, una menor regulación de los negocios y alentó un aumento de la productividad, la afiliación sindical y nuevos modelos de negocio «modernos»

Eva Peron, Evita, efermó de cancer de utero tres años despues de su visita a España y moriría con 33 años en julio de 1952 causando gran costernación y dolor a millones de Argentinos e incluso a infinidad de agradecidos Españoles que recordaron por muchos años su clamorosa visita a España cuando nadie se dignaba aparecer por su país.

A punto de cumplir cuatro años cuando Eva Peron visitó España aún guardo algun recuerdo de los comentarios que originó su visita, al igual que el agradacemiento generalizado que despertó su ayuda a nuestro hambriento país.
El Regimen aprovecho su llegada para su propia autopropaganda tal y como haria en años sucesivos.




continuará..... 







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